martes, 3 de noviembre de 2009
Happy Ending
Esta otra historia comenzó exactamente en octubre del año pasado. En la empresa en la que yo trabajaba entraron a trabajar un par de primos...debo confesar que ambos tenían algo pero mi vista de inmediato se fue directo al acuariano de sonrisa traviesa...Con el otro tal vez no había demasiado contacto debido a la lejanía de nuestros cubículos pero el destino poco a poco se encargó de juntarnos...
La historia se repitió una vez más, un eslabón para mi cadena de hombres comprometidos...sólo que aquí había una variante...este no era un cabrón, ni le había puesto los cuernos a la novia miles de veces...cuando le conocí parecía tan enamorado, tan capaz de sostener una relación pura y sin mancha alguna...mucha tentación para mí...
Y así pasaron los días, el cariño crecía, la convivencia era cada vez más necesaria y agradable...un buen día de enero fuimos a tomar algo con sus amigos, terminamos prontito pero en vez de dirigirnos a mi casa seguimos charlando en el auto y me encontraba ahí enmedio de un monólogo que juntaba las 10000 razones por las que debíamos dejarnos llevar y las 10000 razones por las cuales sería una cagada...y yo que creía que le daba mil vueltas a todo, creo que encontré al máximo ganador. Terminamos besándonos...no más...pero fueron perfectos.
No sé si les ha pasado pero hay momentos en que todo se conjunta: la noche perfecta, la luz perfecta, la persona indicada, los besos indicados...a partir esa noche no dejamos de besarnos nunca...hasta ese fin de semana de verano...
Él tenía la ardua labor de escribir un artículo sobre medicina ayurvédica; llegué a su casa y bueno basta con decir que eso que pensamos, soñamos, planeamos y anhelamos durante meses enteros sucedió...Al día siguiente regresé a su casa y después de otra muy buena sesión de sexo, emprendimos un viaje intelectual de lo más excitante, todo el día compartiendo ideas, rodeados de papeles, sushi y cerveza, las frases fluían...el artículo fue todo un éxito...todo fue perfecto...y aún lo es...
Y a pesar de que no estamos juntos físicamente, estamos juntos dentro de esta fantasía en la cual yo soy su princesa rosa y él es el caballero encantado que viene a salvarme una vez a la semana en el Starbucks de Torre Mayor o es aquel que responde a mis llamadas lloronas a deshoras de la noche y es aquel que conoce mi historia completa y se enamora más de mí cada vez que descubre un rasgo nuevo...
Yo le kiero y mucho pero los demonios a combatir son grandes y peligrosos...y me gusta así...tan eterno, tan incondicional que prefiero ser de nuevo ese pájaro que muchos quieren enjaular pero que a la vez no se sienten capaces de quitarle su libertad (esta frase me la dijo mi primer amor).
Y concluí esta historia con este párrafo que lo dice todo:
No sé cómo ni en qué momento ni a partir de qué y mucho menos porqué pero ambos lo acordamos sin decir una palabra. Sería algo fortuito aunque largamente premeditado, deseado; no planeado, inconsecuente mas trascendental. Así, una noche que nadie hubiese podido distinguir de otra noche, en un claro del bosque bajo la luna llena, el viaje que habíamos emprendido cuandó sólo eramos un pensamiento, terminó...
La historia se repitió una vez más, un eslabón para mi cadena de hombres comprometidos...sólo que aquí había una variante...este no era un cabrón, ni le había puesto los cuernos a la novia miles de veces...cuando le conocí parecía tan enamorado, tan capaz de sostener una relación pura y sin mancha alguna...mucha tentación para mí...
Y así pasaron los días, el cariño crecía, la convivencia era cada vez más necesaria y agradable...un buen día de enero fuimos a tomar algo con sus amigos, terminamos prontito pero en vez de dirigirnos a mi casa seguimos charlando en el auto y me encontraba ahí enmedio de un monólogo que juntaba las 10000 razones por las que debíamos dejarnos llevar y las 10000 razones por las cuales sería una cagada...y yo que creía que le daba mil vueltas a todo, creo que encontré al máximo ganador. Terminamos besándonos...no más...pero fueron perfectos.
No sé si les ha pasado pero hay momentos en que todo se conjunta: la noche perfecta, la luz perfecta, la persona indicada, los besos indicados...a partir esa noche no dejamos de besarnos nunca...hasta ese fin de semana de verano...
Él tenía la ardua labor de escribir un artículo sobre medicina ayurvédica; llegué a su casa y bueno basta con decir que eso que pensamos, soñamos, planeamos y anhelamos durante meses enteros sucedió...Al día siguiente regresé a su casa y después de otra muy buena sesión de sexo, emprendimos un viaje intelectual de lo más excitante, todo el día compartiendo ideas, rodeados de papeles, sushi y cerveza, las frases fluían...el artículo fue todo un éxito...todo fue perfecto...y aún lo es...
Y a pesar de que no estamos juntos físicamente, estamos juntos dentro de esta fantasía en la cual yo soy su princesa rosa y él es el caballero encantado que viene a salvarme una vez a la semana en el Starbucks de Torre Mayor o es aquel que responde a mis llamadas lloronas a deshoras de la noche y es aquel que conoce mi historia completa y se enamora más de mí cada vez que descubre un rasgo nuevo...
Yo le kiero y mucho pero los demonios a combatir son grandes y peligrosos...y me gusta así...tan eterno, tan incondicional que prefiero ser de nuevo ese pájaro que muchos quieren enjaular pero que a la vez no se sienten capaces de quitarle su libertad (esta frase me la dijo mi primer amor).
Y concluí esta historia con este párrafo que lo dice todo:
No sé cómo ni en qué momento ni a partir de qué y mucho menos porqué pero ambos lo acordamos sin decir una palabra. Sería algo fortuito aunque largamente premeditado, deseado; no planeado, inconsecuente mas trascendental. Así, una noche que nadie hubiese podido distinguir de otra noche, en un claro del bosque bajo la luna llena, el viaje que habíamos emprendido cuandó sólo eramos un pensamiento, terminó...
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