domingo, 6 de diciembre de 2009

Para ti

El aire ya no es bienvenido a mis pulmones, se han puesto en huelga porque ya no quieren sentir más dolor. Me esfuerzo por tomar aliento y me dispongo a librar una batalla nueva cada minuto.
Divago entre el olvido y la negación, camino que pronto se agota. Me enfrento a tu ausencia, me enfrento a la idea de no verte más. Cierro los ojos, huelo tu ropa e intento imaginar que estás junto a mí y por un segundo lo logro y entonces me quedo mucho tiempo abrazándote, negándome a abrir los ojos para encontrarme únicamente con tus cosas.
Comienza el vacío; mi cuerpo comienza a secarse, las lágrimas ya han trazado un camino en mis agrietadas mejillas. Y busco paz en las cosas más mínimas pero no logro encontrarla… ¿a dónde va el dolor?, ¿en dónde lo puedo dejar?
Y los pensamientos van y vuelven pero tu imagen permanece inmóvil en mi mente. Sólo el sueño lo disfraza y quiero dormir, dormir mucho hasta ser capaz de fabricar mi propia realidad. Y la construyo con tu sonrisa y con tu calor…mi mundo perfecto.
No he hecho más que bosquejos de ti en mi cabeza, retazos de momentos que intento coser y me cubro con ellos pero el frío no se va. Y no me atrevo a mirar tu sillón porque querré sentarme para que me cuentes una y otra vez esas películas que tanto te gustaban mientras mi perro y yo nos acurrucábamos a tu lado.
Que no me cuenten que ahora eres un montón de cenizas en una urna, que no me digan que tú estás ahí. Tú eres grande, tú eres fuerte, tú eres todo y más…y la inmensidad no cabe en una caja.
Hoy me guardo los besos pero también me he guardado las palabras, he aprendido a llamarte a lágrimas y me temo que desde ese jueves ese será nuestro lenguaje secreto.
Te extraño...